El plan parece sencillo: preparar una sorpresa con vídeos para un 40 cumpleaños. Pero ya sabemos cómo suele acabar: tres semanas persiguiendo a la gente por WhatsApp, catorce formatos distintos, archivos demasiado grandes y alguien que jura que ya lo envió.
El problema no son tus amigos. El problema es que un chat es una mala herramienta para recopilar: no hay estructura, no hay privacidad, no hay fecha clara y tú acabas siendo la bandeja de entrada humana.
Un enlace hace el trabajo pesado
Crea un Mosaic para la persona del cumpleaños y envía un único enlace a todos. Cada persona lo abre en el móvil, graba un vídeo allí mismo o sube una nota de voz, foto o mensaje, añade su nombre y listo. Los archivos se suben directamente y tú ves las aportaciones en el panel.
Como nadie ve los mensajes de los demás, la sorpresa se mantiene y nadie copia a nadie. Y como también admite voz, fotos y texto, quienes no quieren salir en vídeo pueden participar igualmente.
Sin edición de madrugada
La parte que te salva la noche anterior es esta: no hace falta montar un vídeo. El regalo es la colección: una página privada y bonita donde cada tarjeta se reproduce, se lee y se guarda.
El día del cumpleaños puedes enviarlo por email, compartir el enlace o entregarlo en una tarjeta junto al pastel. También puedes fijar una fecha de apertura para que se desbloquee justo ese día.